Guía de mantenimiento para Sistemas de Contención (SCAC)

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Última modificación el 10 febrero 2026 por Eduard Canela

Imagina esta situación: tu empresa ha invertido decenas de miles de euros en un Sistema de Contención de Aguas Contaminadas (SCAC). Tienes los sensores instalados, los obturadores automáticos en las arquetas y el software de control funcionando en la oficina. Te sientes seguro. Un día, un camión cisterna golpea una válvula y se produce un vertido masivo de gasoil. El sensor detecta el hidrocarburo, envía la señal de cierre, pero… el obturador no se mueve. Se ha quedado bloqueado por la acumulación de sedimentos o por una junta de goma que se cuarteó hace dos años y nadie revisó. El vertido llega al río.

En ese momento, tu inversión de miles de euros vale exactamente cero.

El mantenimiento SCAC no es una tarea de «limpieza» secundaria; es la garantía de que una respuesta automática de emergencia será infalible en el segundo exacto en que se necesite. Un sistema SCAC es como el airbag de un coche o el paracaídas de un piloto: puedes pasar años sin usarlo, pero el día que se activa, no hay margen para el error.

En esta guía técnica, vamos a profundizar en cómo diseñar y ejecutar un plan de mantenimiento que no solo proteja el medio ambiente, sino que blinde a tu empresa ante cualquier auditoría o inspección legal.

La importancia del mantenimiento preventivo en sistemas SCAC

Existe un error de concepto muy común en la industria: pensar que, al ser sistemas automáticos, «se cuidan solos». Nada más lejos de la realidad. Las redes de saneamiento son entornos hostiles: humedad constante, gases corrosivos, sedimentos, cambios de temperatura y presencia de microorganismos que degradan los materiales.

¿Por qué es crítico asegurar el funcionamiento de la contención de aguas?

La efectividad de la prevención vertidos aguas depende de una cadena de eventos que debe ocurrir en segundos. Si falla un solo eslabón, la cadena se rompe.

  • La respuesta mecánica: Los obturadores y compuertas suelen estar sumergidos o en contacto con aguas residuales. La cal y los sedimentos pueden cementar las partes móviles.
  • La precisión electrónica: Los sensores de pH, conductividad o hidrocarburos pierden calibración con el tiempo. Un sensor descalibrado es un sensor ciego.
  • La integridad del sellado: Los elastómeros (gomas) que aseguran que el cierre sea estanco se degradan. Un sistema que cierra pero que «gotea» contaminante es un sistema que falla.

Riesgos ambientales y legales derivados de un sistema inoperativo

Cuando un sistema SCAC falla durante una emergencia, las consecuencias pasan de ser un incidente operativo a una crisis corporativa:

  1. Responsabilidad penal y civil: La ley de Responsabilidad Medioambiental es implacable. Si el vertido alcanza el dominio público porque el sistema de contención no funcionó por falta de mantenimiento, se considera negligencia grave.
  2. Pérdida de seguros: Muchas pólizas de responsabilidad ambiental incluyen cláusulas que exigen demostrar que los sistemas de seguridad estaban bajo un plan de mantenimiento certificado. Sin registros, la aseguradora puede lavarse las manos.

Daño reputacional: En la era de la transparencia, un vertido que acaba en las noticias destruye años de trabajo en imagen de marca y sostenibilidad.

Periodicidad recomendada para las revisiones técnicas

Un buen plan de mantenimiento SCAC se divide en tres niveles de actuación. No todo requiere la intervención de un ingeniero externo, pero todo debe quedar registrado.

Inspecciones visuales mensuales por el personal de planta

Este nivel es preventivo básico y debe ser realizado por los operarios de mantenimiento interno que conocen la planta día a día.

Verificación de obstrucciones físicas en barreras y válvulas

  • Limpieza de escombros: Las arquetas suelen acumular hojas, plásticos o sedimentos. Una simple rama puede impedir que una válvula de guillotina cierre por completo.
  • Comprobación de niveles: Verificar que los depósitos de aire comprimido (si el sistema es neumático) están en su presión de trabajo y no presentan fugas auditivas.

Estado de los paneles: Asegurarse de que no hay luces de error en los cuadros de control y que la comunicación con el software es estable.

Revisiones técnicas profundas (Trimestrales y Semestrales)

Aquí es donde entra la revisión contención técnica especializada. Se requiere personal formado y herramientas de medición.

Pruebas de estanqueidad y estado de los materiales elastómeros

  • Prueba de ciclo completo: Se debe forzar la activación del sistema (simulando una alarma) para comprobar que los obturadores completan su recorrido de forma suave y sin ruidos extraños.
  • Inspección de juntas: Los obturadores dependen de juntas de neopreno, nitrilo o poliuretano. Hay que buscar grietas, endurecimiento o deformaciones. Una junta en mal estado debe sustituirse de inmediato, no «en la próxima revisión».

Engrase y lubricación: Aplicar lubricantes específicos para entornos húmedos en guías, husillos y ejes.

Auditoría anual de funcionamiento completo

Una vez al año, el sistema debe enfrentarse a una «prueba de estrés». Es una inspección sistemas contención que simula un escenario real de vertido. Se recomienda que esta revisión sea auditada por una empresa externa para garantizar la imparcialidad y la validez legal del informe resultante.

Puntos clave en la inspección de un sistema de contención

Para que la seguridad SCAC sea real, debemos auditar tanto el «músculo» (la mecánica) como el «cerebro» (la electrónica) del sistema.

Estado de los obturadores y barreras mecánicas

El obturador es el componente que físicamente para el agua. Es el punto más crítico de la inspección sistemas contención.

Limpieza de juntas y verificación de la presión de sellado

  • Eliminación de bio-film: En las tuberías de aguas residuales se crea una capa viscosa de bacterias que puede hacer que el obturador resbale o no asiente bien. La limpieza periódica de las caras de sellado es vital.

Verificación neumática/eléctrica: Si el obturador se infla, hay que comprobar que mantiene la presión durante al menos 30 minutos sin pérdidas. Si es mecánico, hay que medir el par de apriete del motor para asegurar que tiene fuerza suficiente para vencer la resistencia de los lodos acumulados.

Sistemas de activación y sensores de detección

Un sistema SCAC que no detecta el vertido es tan inútil como uno que no cierra.

Calibración de sondas y pruebas de respuesta del software de control

  • Calibración de pH y Conductividad: Las sondas de pH se «agotan». Deben calibrarse con soluciones patrón cada trimestre. Si la respuesta es lenta, la sonda debe ser regenerada o sustituida.
  • Sensores de hidrocarburos: Estos sensores suelen ser ópticos o capacitivos. Una capa de grasa sobre la lente los deja ciegos. La limpieza de los sensores debe ser una tarea prioritaria en el mantenimiento SCAC.

Test de la lógica de control: Hay que verificar que, si el sensor detecta una anomalía, el PLC envía la orden de cierre, activa las sirenas y envía el aviso al puesto de control de forma sincronizada.

Integridad estructural de los depósitos de retención

A menudo olvidamos que el agua contaminada tiene que ir a algún sitio mientras el sistema está cerrado.

Inspección de cubetos y balsas: Revisar que no haya grietas en el hormigón o degradación en los revestimientos químicos. Si el SCAC cierra la salida pero el vertido se filtra por una grieta en la balsa de retención hacia el subsuelo, seguimos teniendo un problema grave.

Seguridad y registro oficial de actuaciones de mantenimiento

El mantenimiento SCAC conlleva riesgos para el personal que lo ejecuta y obligaciones legales para la empresa.

Protocolos de seguridad para el personal durante la inspección

Las revisiones suelen implicar entrar en espacios confinados (arquetas, colectores).

  • Atmósferas peligrosas: Es obligatorio el uso de detectores de gases (H2S, CO, CH4) antes de cualquier descenso.

Bloqueo y Etiquetado (LOTO): Antes de manipular un obturador, hay que asegurar que no pueda activarse accidentalmente, atrapando las manos del técnico. La seguridad del trabajador es tan importante como la del medio ambiente.

El libro de mantenimiento como salvaguarda ante inspecciones ambientales

Este es el punto donde el mantenimiento SCAC se convierte en defensa legal.

  • Trazabilidad total: Cada vez que se toque un tornillo del sistema, debe quedar registrado: fecha, técnico, acción realizada, piezas sustituidas y resultado de la prueba post-mantenimiento.

Validez ante la administración: En caso de un vertido accidental, el «Libro de Mantenimiento» es el documento que presentaremos ante la administración para demostrar que la empresa actuó con la máxima diligencia. Si el sistema falló a pesar de tener un mantenimiento impecable, la sanción será mínima. Si falló y no hay registros de mantenimiento, la multa será máxima.

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Mantenimiento SCAC

Sí. Las Autorizaciones Ambientales Integradas (AAI) y las ordenanzas municipales de vertido suelen especificar que los sistemas de seguridad y control deben estar en perfecto estado de funcionamiento. La falta de mantenimiento se tipifica como infracción en la mayoría de normativas autonómicas.

El personal interno puede y debe realizar las inspecciones visuales y las limpiezas básicas. Sin embargo, las calibraciones de sensores críticos y las pruebas de estanqueidad de obturadores de alta presión deberían ser realizadas o certificadas por especialistas para asegurar la validez de los registros.

Depende del entorno. En condiciones ideales, un obturador de acero inoxidable y juntas de alta calidad puede durar más de 10-15 años. No obstante, las juntas de elastómero deben revisarse anualmente y suelen requerir sustitución cada 3-5 años para garantizar el sellado hermético.

La única forma es mediante pruebas de contraste. Se debe introducir una muestra patrón (un líquido con pH conocido o una solución con trazas de hidrocarburo) y verificar que el sensor reacciona según los parámetros configurados en el software.

Suele deberse a la corrosión en los conectores debido a la humedad de las arquetas. El mantenimiento SCAC debe incluir el uso de protectores de contactos y la revisión de la estanqueidad de las cajas de conexiones.

Conclusión: El mantenimiento como inversión en tranquilidad

En definitiva, gestionar un sistema SCAC es gestionar el riesgo de tu empresa. No lo veas como un gasto recurrente en técnicos y piezas; míralo como la prima de un seguro que garantiza que tu planta nunca será la protagonista de un desastre ecológico.

Un programa de mantenimiento SCAC riguroso, documentado y profesional es la marca de una empresa que no solo cumple con la ley, sino que abraza la excelencia operativa. La tecnología de contención es poderosa, pero solo es efectiva si hay una mano experta que se asegura de que, cuando el sensor grite «¡peligro!», la válvula responda con un «cerrado» perfecto.


¿Hace cuánto que no se realiza una prueba de estanqueidad real en tus obturadores de salida? No esperes al próximo vertido para descubrirlo. Un pequeño ajuste hoy puede evitar una crisis irreversible mañana. Diseñemos juntos tu plan de revisiones periódicas.

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